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Con la
presencia de su autor José María
Azpíroz Pascual
(en el centro), la
diputada Elisa
Sanjuán , en representación de la DPH
patrocinadora de este trabajo, presentaba
el
libro
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conjuntamente con
Julián
Casanova, catedrático
de Historia
Contemporánea de la Universidad
de Zaragoza.
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Los intervinientes en el acto se mostraron
satisfechos por la importante presencia de personas interesadas por
estos temas. |
Las cuestiones planteadas por el público fueron de fondo
y
validaron efectivamente esta preocupación y
este interés.
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Elisa Sanjuán vocal de Cultura de la DPH
tras agradecer
al público su
presencia, glosó brevemente la gran personalidad de
José Mª Azpíroz y nos mostró
unas pinceladas de la
obra objeto de esta presentación y la
significación que
tiene para la cultura, así como el interés de la
DPH por
la promoción de este tipo de trabajos.
A continuación Julián Casanova
explicó
cómo hoy en día cualquier "ideólogo"
escribe sobre
historia y cómo ésta se convierte a veces en arma
arrojadiza por algunas facciones políticas. Abogó
por una
Historia al servicio de la cultura, escrita por profesionales con el rigor necesario para
cualquier
tipo de investigación y con los instrumentos que la ciencia
aplicada pone a disposición de los investigadores.
Avaló
a Aspíroz como historiador serio, meticuloso y
esforzado
trabajador y de cómo lo que escribe pasa los filtros que la
investigación histórica requiere. Durante cuatro
años ha recabado información de los
diversos archivos y de más de doscienos testimonios orales
de
personas coetáneas de los hechos pertenecientes a
los dos
bandos en conflicto, los republicanos y los rebeldes.
José Mª Aspíroz, tras los agradecimienos al apoyo
mostrado
por la DPH y particularmente al Sr. José Mª
Escriche que ha sido su
mejor valedor, comentó que esta obra es la
culminación de
una
trilogía que vio la luz en
1984 con La
sublevación de Jaca de la que es coautor
Fernando Elboj
Broto (actual alcalde de Huesca), un segundo libro Poder politico y conflictividad
social en Huesca durante la II República,
basado en su tesis doctoral,
que dirigió
precisamente Julián Casanova, y por último, esta
tercera que se
presenta de La
Voz del Olvido. La Guerra Civil en Huesca y la Hoya.
Luego explicó cómo
está estructurado este último
libro en tres partes fundamentales.
La primera se centra en los acontecimientos cotidianos,
pero de
gran excepcionalidad, que acaecieron en la capital, Huesca, a partir
del
18 de Julio de 1936.
La segunda parte investiga la Hoya sublevada en manos de
los rebeldes: La
Sotonera, La Galliguera y los Llanos de La Violada. Se analiza
sociopolíticamente el territorio y también la
violencia que se inicia a los pocos días de la
ocupación por parte de
las tropas rebeldes.
La tercera parte estudia la zona que permaneció fiel a la
República, se investiga la nueva configuración
del poder
revolucionario, la evolución militar, los acontecimientos
más relevantes surgidos a raíz de la guerra, la
disolución del Estado Republicano y la violencia
antifascista en
la retaguardia.
Explicó
asimismo como esta obra se inserta tanto en el conjunto de la
Historia de nuestro País como en la Historia
universal . |
En el coloquio que siguió a la
presentación
la inquietud principal manifestada se centró en la violencia
de
los bandos contendientes.
A una primera pregunta en este sentido respondió
Julián Casanova que aunque la violencia no es equiparable,
ya
que un bando
defendía la legalidad Republicana surgida de
las urnas
mientras
el otro se había rebelado violentamente por las armas contra
esta
legalidad. Y aunque nos
gustaría poder decir que el bando antifascista
tuvo un
comportamiento ejemplar, la realidad es que provocó
también violencia gratuíta e indicriminada.
Sólo desde el
reconocimiento de la realidad podemos construir la
historia, con la verdad por encima de todo. Además, es la
única
forma de alcanzar un clima en el que a través de la
reflexión de la condición humana se haga posible
la reconciliación
pendiente entre
los españoles. Ahora bien,
a la luz de los últimos acontecimientos, Ley de la Memoria
Histórica y Beatificaciones en Roma, advirtió que se
está produciendo un aumento del integrismo y puso en duda el que
ciertas fuerzas sociales y religiosas permitan esta
reconciliación.
Se
preguntó a Azpíroz qué
diferencias veía entre la violencia en la zona Republicana y
la
rebelde,
a lo que el autor respondió que hubo una diferencia
esencialmente
cuantitativa, pues mientras la violencia antifascista
ocasionó
alrededor de ciento setenta víctimas, en la zona rebelde
sobrepasaron
holgamente las setecientas. También en las formas hubo
enfoques
distintos ya que la
primera fue menos gubernamental debido a que las
estructuras de poder quedaron en manos de los comités
milicianos
anarquistas y
trosquistas al principio de la contienda. Y en esta primera fase de
violencia "caliente" se cometieron bastantes desafueros, hasta que el
gobierno republicano consiguió integrar a los milicianos en
el ejército
regular y controlar la violencia, mientras que en el bando rebelde era
una máxima propiciada desde las altas jerarqías
militares, una
violencia institucional, que además se extendió
en el tiempo una vez
terminada la guerra, pues hubo fusilamientos hasta el año
1945.
Hubo
otra pregunta sobre el porqué de la excesiva
proliferación de
obras sobre la Guerra Civil, a la que Casanova
respondió que
después
de ser sistemáticamente silenciados los vencidos, no ha
habido hasta el presente mejores
oportunidades y que ya va siendo hora de que estos tengan un
trato justo y un reconocimiento por parte de la Historia que
hasta ahora sólo habían escrito de
forma maniquea los
vencedores.
Tras
algunas intervenciones de algunos viejos republicanos que se mostraron
defraudados por el escaso
reconocimiento recibido ya que perdieron todo o casi todo
por
defender la justa causa de la República, terminó
la presentación.
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