CASIMIRO LANA SARRATE

De cuando en cuando mi amigo Pedro González aparece por mi casa con algún documento o libro inencontrable, cosa que me produce una desazón investigadora, primero, y luego una profunda satisfacción por poder tener en mis manos datos de gran trascendencia para el estudio del Alto Aragón.


La última vez entre otras cosas de no menos valor, me trajo un librito raro plagado de fotografías antiguas del Pirineo, su título: “Ruta del Pirineo Español”, edición del Patronato Nacional de Turismo del año 1933. Y su autor Lana Sarrate, nombre que en ese momento me sonaba con fuerza.


Indagando por aquí y por allá, redescubrí que nuestro personaje había sido diputado por Huesca durante la República. Demócrata de los buenos pues cuando el Partido Republicano Radical Socialista del veleidoso Lerroux, él y otros grandes personajes de aquélla época fundaron Izquierda Republicana.


Lana era un ingeniero químico de gran prestigio, había montado, con otros colegas, nada menos que la Hispano-Suiza de Automóviles en España. Era miembro de la Escuela Industrial de Barcelona y viajaba con frecuencia, en los años 20, a Alemania donde probablemente contactó con Einstein. Allí estaba su hermano Isabelino Lana, también ingeniero y catedrático de Hidráulica en la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona, ampliando con una beca sus conocimientos sobre aeronáutica.


En 1923 con el apoyo de las Escuelas citadas, de la Generalitat y de sus amigos Campalans y Lassaletta, consigue llevar a Cataluña al genio alemán. Le preparan una cena de abundantes y alegóricos platos, cuyo menú se escribe en latín. Así, habiendo definido Platón al hombre como un bípedo implume, Diógenes, metió un día en el aula del autor de “La República” un pollo, exclamando: “¡He ahí el hombre de Platón…!” Y ese era el nombre que tuvo el pollo en el menú. El resto de los platos referenciaban situaciones que contribuyeron a la Teoría de la Relatividad. Una cena que aún hoy hace correr la tinta. Casimiro, muy aficionado a la fotografía tal como se puede ver en el opúsculo sobre el Pirineo, inmortaliza a Einstein y a su esposa en Poblet con otros amigos.


En el estudio sobre nuestra cordillera hace un recorrido que le lleva a los lugares más recónditos. Era un montañero de la época con recursos sobrados a la hora de redactar un informe, en el que acopia una relación de las infraestructuras para, a continuación, ver las necesidades. Destaca la incipiente industria turística a la que le augura un buen futuro. En Broto se acaba de construir el primer hotel con cinco plantas. Preconiza diversos paradores nacionales y explica como el Estado Mayor del Ejército ponía constantes trabas para permeabilizar el Pirineo.


Los hermanos Lana han sido considerados catalanes, pues por razones profesionales debieron emigrar a Cataluña, pero eran naturales de Sariñena, villa con la que siempre mantuvieron vínculos, igual que con el resto del Alto Aragón y sus gentes. Casimiro, diputado por Huesca y amigo de Azaña, fundó en 1932 un semanario republicano en la capital monegrina: “Adelante”, en cuya dirección estuvo José Bruned. También se preocupó de dotar la escuela pública sariñenense de mobiliario y material didáctico.


Sus obras, aparte de la reseñada, eran de carácter científico tales como “Metodografía y tratamientos térmicos industriales de hierros y aceros (1926)”. Título que a los profanos en esas materias nos parece algo indegesto. Por otro lado, sus conocimientos idiomáticos propiciaron diversas traducciones de este tipo de trabajos industriales.

En los nefastos días de julio de 1936, Casimiro se entrevistó con Manuel Azaña, “don Manuel”, quien le dijo que esa semana, la del 18, no se preveía el golpe, “quizá la que viene”. El monegrino se encontró con su amigo Joaquín Maurín otro altoaragonés en la diáspora catalana, y le tranquilizó repitiéndole las palabras del Presidente de España. Maurín se puso en viaje y ya conocemos el periplo que esto le supuso.


Estallada la Guerra y viéndola perdida marchó con su hermano al exilio argentino. Allí siguió sus trabajos de ingeniero y sus publicaciones. No sabemos que fue de ellos, probablemente habrán muerto. Ojalá estas no sean las últimas páginas que escriben con letras de molde LANA SARRATE. Quizá algún día los nombres de nuestras calles se vean frecuentados por altoaragoneses ilustres y librepensadores, aunque sólo sea para que Ramón y Cajal no se encuentre tan sólo.


mbenito@ono.com

Fotos:

1- Portada del opúsculo escrito por el diputado monegrino Casimiro Lana Sarrate, en 1933.


2- Lana fotografió a Albert Einstein, marcado con el número 1, y a otros amigos en el Monasterio de Poblet, como él hacía las fotografías no sabemos si alguna vez aparece en ellas.


3- Iglesia de Bielsa, una de las muchas imágenes que Casimiro Lana, reproduce en su obrita sobre el Pirineo.

Portada Einstein Iglesia
Foto 1 Foto 2 Foto 3



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